
EnergÃa solar. Foto: Ashley Dinges
Uno de los grandes placeres de las excursiones al aire libre es el placer de disfrutar de la naturaleza en toda su magnitud, con esos maravillosos paseos entre montañas, los madrugones en busca de sabrosas setas en un bosque escondido, escapadas a algún acantilado con las olas rompiendo a sus pies, una espectacular puesta de sol en las dunas de una recóndita playa, un viaje sin confortables hoteles o simplemente unos dÃas de relax en un camping de montaña.
Eso es fantástico, sÃ, e incluso algunos pueden presumir (solo los excursionistas más puros) de ser capaces de desconectar del mundo y dejar atrás el teléfono móvil, la musiquita del iPod, las noticias de la radio (sÃ, a mi me gusta la radio por la mañana y escuchar a esos plastas tertulianos que saben de todo), incluso de la cámara de fotos o de cualquier cachivache que le recuerde que el resto del mundo sigue existiendo aunque ellos no lo vean… ¡Pero yo no!
Yo necesito llevar mi teléfono por si me pierdo, o por si pasa algo, o por si mi familia me necesita localizar. Y también mi musiquita, por si me apetece oÃr algo o simplemente por si no me apetece escuchar otra cosa. O la radio, en esas veladas de cartas con música de fondo o cuando anochece para animar el ambiente… ¡SÃ, me gustan mis aparatitos! El problema es ¿qué hago si se acaba la baterÃa? ¿me fastidio? ¿me vuelvo? Pues no, ya podemos encontrar soluciones para no quedarnos sin nuestros gadgets a mitad de excursión y además gracias al uso responsable de las energÃas renovables.
¿Qué podemos utilizar en estos casos para no quedarnos sin recursos ni energÃa?

