Publicado por Olokuti, el 30 de Mayo de 2018
Clasificado en Ecología y Medioambiente, Sociedad

Las ciudades del futuro deberían ser tan prósperas como sostenibles. Suena a perogrullada, pero todavía hoy, a la hora de ocuparse de ámbitos como la vivienda, el transporte, la industria, las infraestructuras, etc. muchos municipios lo siguen haciendo, a menudo, con criterios muy poco sostenibles.

 

 

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Las ciudades sostenibles son aquellas que cuentan con la capacidad para desarrollarse bajo criterios ecológicos y también de igualdad social. No existe un único modelo, ya que cada urbe adopta sus propias soluciones implementando medidas dirigidas a lograr un equilibrio entre bienestar y desarrollo.

 

A pesar de existir numerosos modelos hay una serie de requisitos que toda ciudad que se considere sostenible debería cumplir y estos pasan por garantizar el bienestar de sus habitantes, lo que se traduce en cubrir todos aquellos aspectos que son esenciales como una educación de calidad; centros de salud adecuados; transporte público accesible; seguridad…

 

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Asimismo, la renovación del espacio público es otro de los factores esenciales a tener en cuenta –adaptar calles, parques y el espacio urbano en general–, así como conservar el patrimonio cultural con el que cuentan. Las ciudades sostenibles son aquellas que se preocupan por mejorar la eficiencia en el uso de la energía y el agua reduciendo su desperdicio al mínimo.

 

Tener en cuenta el compromiso medioambiental de la ciudad también es importante a la hora de valorar si ésta es sostenible o no; este implica reducir el CO2 y otros gases perjudiciales a partir del uso de energías renovables, medios alternativos de transporte, adaptación de viviendas que permitan el ahorro de energía y agua, etc. Favorecer el comercio justo, fomentar la compra local, potenciar los productores respetuosos con el medio ambiente e impulsar modelos que contribuyan a evitar el consumo excesivo es otra de las características de las ciudades sostenibles. Igual que el poner en marcha todo tipo de acciones enfocadas a concienciar de la importancia del consumo responsable y el reciclaje. Darle a las cosas una nueva vida, además de luchar contra el uso desmedido de los recursos, crea redes de solidaridad entre sus habitantes.

 

Así que si queremos cuidar del entorno es más que necesario rediseñar nuestras ciudades y nuestros sistemas para lograr reducir los impactos ecológicos y construir modelos enfocados a un desarrollo urbano más eficaz, barato y mejor. Vivir en espacios más sostenibles, saludables y respetuosos con las personas también depende de nosotros.

 

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Únicamente es necesario incorporar pequeños cambios en nuestras rutinas diarias como, por ejemplo, intentar producir el mínimo residuo posible. Pasarnos a la economía colaborativa y compartir o intercambiar para no desperdiciar ni recursos ni dinero. Apostar por el verde -no nos referimos al color- para ganarle espacio al cemento. Desplazarnos de la manera más sostenible posible (nuestra salud también se beneficiará de ello), o consumir el menor número de envases de un solo uso o, incluso, beber agua del grifo (si la de tu zona tiene mal sabor instala un buen filtro) para ahorrar dinero, reducir la huella de CO2 que tiene el agua embotellada y los alimentos envasados y minimizar los problemas ambientales causados por el plástico. Estos son solo algunas acciones pero hay bastantes más.

 

Las ciudades que habitamos deberían ser una herramienta que mostrase el futuro que viene y ese futuro será de aquellas ciudades que cambien más rápido, se reinventen y aprendan a ser sostenibles. ¿Nos ponemos manos a la obra?

 

 

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