Publicado por Olokuti, el 29 de Noviembre de 2012
Clasificado en Alimentos eco-justos, Ecología y Medioambiente

A diario compramos y consumimos productos, para nuestra alimentación, nuestra higiene personal, la limpieza del hogar, la ropa que vestimos, etc. Y afortunadamente cada vez se hace más frecuente encontrar en el estante de la tienda esos productos que se califican como productos ecológicos, ¿pero, qué quiere decir esta nueva categoría de productos? ¿Y sobre todo, cómo podemos distinguirlos?

La verdad es que para el consumidor de a pie a veces se nos hace uno poco confuso puesto que da la impresión de ser términos no muy bien definidos. Técnicamente entendemos como producto ecológico como aquel que, de manera muy general, a lo largo del ciclo de su vida tiene un menor impacto en el medio ambiente y que cumple la misma o una mejora su función que un producto no ecológico, con que alcanza unas mejores cuotas de calidad y de satisfacción para el consumidor. Es decir, el concepto más allá de cuestiones tan obvias como, por ejemplo,  que no a se han utilizado productos químicos tóxicos en su producción, si no que engloba  todos  los factores que  intervienen en la vida y finalidad misma del producto.

Cuando decidimos comprar productos ecológicos podemos guiarnos primeramente por el etiquetado, que nos describe, por ejemplo, las condiciones ambientales de la producción del producto o el ciclo de vida de éste. A veces, como comentamos, puede ser algo confuso puesto que podemos encontrar etiquetas y certificados de la Unión Europea, Comunidades Autónomas, organizaciones  privadas, de los mismos fabricantes del producto, … La verdad es que la falta de uniformidad del etiquetado se deben a una falta de consenso general en del sector  relación al etiquetaje. Sin embargo, todos dan a entender que han seguido un modelo de producción sostenible y coherente con el medio ambiente.

Algunos de los criterios que podemos demandar a un producto considerado como ecológico:
  • En cuanto a las materias primas del producto, se ha priorizado la conservación de recursos y el bajo impacto de los materiales en sí mismos. Para ello, las materias deben provenir de procesos de reciclaje, o bien de recursos renovables gestionados de manera sostenible. Y  además, estas materias primas no deben haber sido testadas en animales.
  • En cuanto al proceso de fabricación y distribución del producto, se exige que sea una producción limpia, y con un reaprovechamiento de componentes de productos en desuso. Es decir, se exige que se haya tenido en cuenta la disminución de los impactos ambientales, tales como el consumo de agua y de energía, vertidos…  También, no se deben haber añadido sustancias tóxicas para la salud o el medio ambiente, como por ejemplo puede ser la utilización de determinados colorantes alérgenos en las prendas de trabajo. Y además, la distribución del producto tiene que tener en cuenta un modelo de transporte eficiente.
  • En cuanto al uso del producto, se considera su eficiencia, la minimización del consumo de productos auxiliares, la prevención de la contaminación y la durabilidad de los productos. Es decir, el producto tiene que reutilizable, que sea fácilmente recargable como el caso de las pilas o los tonners; que sea de bajo consumo energético como por por ejemplo las bombillas u ordenadores; o en el caso del agua, que se usen sistemas de ahorro. El producto también debe permitir el uso de energías renovables como en el caso de calderas de biomasa o calentadores de agua con placas solares.
  • En cuanto al fin de la vida útil del producto, destacamos la necesidad de una vida útil larga del producto así como que sea fácil su reparación. El producto debe ser reciclable, y  compuesto por piezas debidamente marcadas para su identificación y reciclado. A todo ello, se ha de reducir todo lo posible el embalaje y que éste a su vez también sea reciclable.

De todos estos criterios que definen cómo debe ser y como se debe producir y distribuir un producto ecológico, podemos llegar a la conclusión de que es una cuestión que está  en manos de las grandes industrias y de las grandes empresas  para que opten o no por seguir semejantes criterios. No obstante, también podemos reflexionar y entender que nosotros al comprar estamos decidiendo cómo queremos que sean estos productos, y así se lo estamos comunicando a las grandes empresas para que poco a poco tomen más concienca social y medio ambiental. A esto, también se lo estamos comunicamos a los gobiernos, quienes a su vez pueden legislar para exigir a las industrias que eviten los daños que habitualmente ocasionan a la naturaleza.

Para más información:

www.canalsolidario.org

www.eco-union.org

www.dragondeluz.com

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1 comentario sobre la entrada “¿Cómo podemos distinguir un producto ecológico?”
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  1. […] cold outside! Turrón blando de almendras con ingredientes de comercio justo y que cuentan con el sello de agricultura biológica (agricultura tradicional que no usa ni pesticidas ni herbicidas químicos y tampoco semillas […]