Publicado por Inspector Rich, el 5 de Julio de 2009
Clasificado en Comercio justo, Ecología y Medioambiente, Sociedad

¿Qué harías si te dieran a elegir entre estas dos opciones de camisetas?

Opción A: Camiseta blanca de algodón. PVP. 13,95€.
Opción B: Camiseta blanca de algodón. PVP. 3,95€

¡La B, la B! ¡Qué chollo, qué ganga! ¡Y con este precio me llevo además la fucsia, la verde y la de las flores estampadas!

Hombre, a ver, así en frío y a bote pronto no hay color. Pero ¿Y si damos alguna pista más para poder elegir?

Un niño trabajador de 6 años en Egipto. Foto: Robin Hammond

Niño de 6 años trabajador del algodón en Egipto. Foto: Robin Hammond

Vamos a plantear algunas hipótesis sobre el asunto:

Opción A: Camiseta blanca de algodón de comercio justo y orgánico. Mira, esta camiseta la han fabricado con un algodón 100% orgánico en la India por un colectivo de personas que se rige por las normas del comercio justo y que reinvierten los 2€ de beneficio en programas educativos y sociales para combatir la pobreza y para mejorar los sistemas de cultivo orgánicos que evitan intoxicaciones, problemas cutáneos y muertes por envenenamiento accidental (se producen más de 20.000 al año). PVP: 13,95€ Halaaaa, qué caro, ¿no? ¿Adónde voy?

Opción B: Camiseta blanca de algodón. Sí, sí, la apariencia de la camiseta es la misma. Pero ésta es más baratita y tentadora… ¡su PVP es de 3,95€! ¡Guau, ésta, ésta! Bueno, pero ésta para que salga más baratita la ha tenido que hacer tu hijo. Sí, sí, el de 8 años, el rubito. Bueno, ya, claro que no ha podido ir al colegio… Después de recoger el algodón tenía que tratarse esos problemas de piel que le han salido desde hace un tiempo. Diría que por los insecticidas… Sí bueno, el tratamiento se lo paga él con el beneficio de la camiseta. Lo que me pregunto es cuánto gana considerando los 3,95€ de PVP… ¿0,3€?¿0,5€? ¿0,01€? ¿1€?

Vaaaale, vale, me he pasado con el ejemplo, ¿verdad? Está bien, lo cambio…

Opción B1: En realidad no es tu hijo quien la tiene que hacer para que pueda salir más baratita. Es el compañero del cole de tu hijo. Sí, claro, ese chico castaño de 9 años que repitió curso. No recuerdo cómo se llamaba… Bueno, en realidad tampoco pasa nada, porque ya se le veía que tarde o temprano iba a dejar el cole. De todas formas, si se tapa con una de las camisetas que ha hecho no se le van a ver las marcas de la piel.

Ya, ya, un poco bruto aún. Pero voy a hacer un pequeño esfuerzo adicional para que esté más equilibrado el ejemplo.

Opción B2: Ya está, lo hace una niña de Bangladesh, pero bueno, ¿y qué? Ya lo tenía más bien negro de entrada. Mira que tienen superpoblación en estos sitios ¿eh?

Sí, si está claro que no teníamos por qué saber nada más allá de que simplemente son precios diferentes y que obviamente tampoco quiere decir que se esté explotando a nadie…

Pero ¿será que el productor cuya camiseta se vende a 3,95€ es más generoso y cobra menos porque ya tiene para vivir sin problemas y, en cambio, el de la camiseta de 13,95€ es un caradura que se le van los beneficios en manicura y sobrealimentación? Porque la diferencia de precio tan grande no se justifica con las economías de escala…

Ya, de hecho al final lo que es cierto es que generalmente no sabemos nada sobre la procedencia de la ropa que usamos. Al fin y al cabo las empresas que lo sepan es difícil que admitan en qué condiciones pueden estar hechas y, en otros casos, se perderá la pista con las subcontratas… Bueno, no exactamente, lo que sí podemos saber es la procedencia de la ropa de comercio justo y que al menos garantiza unos mínimos en cuanto a condiciones laborales humanas y prácticas medioambientales.

Personalmente hace tiempo que tiendo a desconfiar de estas supergangas de precio, pero es cierto que tampoco sé que hay detrás de cada caso. Muchas veces tiendo a imaginar historias (la opción B2 no me la he inventado) y pienso en qué es lo que se puede hacer para que la ropa se fabrique de otra manera o al menos haya más transparencia. Lo que sí me gusta un poquito más es ver que también algunas de las grandes multinacionales de ropa han comenzado, de forma tentativa y muy lentamente, a introducir alguna prenda de comercio justo o de algodón orgánico. Y yo pienso, vaya, eso es que algo está cambiando, porque si ahora las multinacionales le ven un posible beneficio al comercio justo es porque alguna presión de los consumidores deben estar sintiendo. Al fin y al cabo, a quién le gustaría que la ropa que llevamos la hubieran tenido que hacer nuestros hijos…

Yo confieso que soy de los que creen que la forma de cambiar los hábitos de producción de una empresa pasa por cambiar los hábitos de consumo de uno mismo. No compro, no hay beneficio… Y al final verán que también se puede ganar beneficio haciendo mejor las cosas para todo el conjunto, ya sea en métodos productivos, transparencia o en derechos sociales.

Haz click en los siguientes enlaces si quieres saber algo más del: Comercio Justo, de la agricultura ecológica o del trabajo infantil con un completo informe de Save the Children (pdf).

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11 comentarios sobre la entrada “Ropa de comercio justo, lujo o necesidad”
Tú también, deja tu comentario.

  1. Unknown

    Trabajo en una de esas multinacionales, y en un principio, a pesar de que tenemos una especie de código ético y las empresas donde compramos deben pasar ciertas auditorías, sobretodo de cara a la galería, ni mucho menos se asegura que no se esté fomentando la explotación. De hecho muchos proveedores nos comentan que pueden bajar más el precio si lo hacen en una empresa “no certificada”, debe ya dar miedo cómo trabajan ahí.

    El mercado actual está únicamente basado en precio, y de hecho los precios de china y otros países productores (india, etc etc etc) están subiendo una auténtica barbaridad (sobretodo por el incremento de coste de mano de obra, evidentemente empiezan a espabilar cosa que no conviene a los que se forran), con lo que se están buscando alternativas en países mucho más baratos, ergo con peores condiciones laborales. Esta es la realidad y no sólo se da en el sector textil. Eso sí, el margen aplicado al pvp sigue siendo exactamente el mismo, si no más, con lo que haciendo cuentas… mal vamos. (o eso o cada vez, aunque el consumidor final no sepa notarlo, se baja enormemente la calidad del producto)

    Para más inri, ni siquiera puedes asegurarte de no fomentar este tipo de prácticas (que nos han llevado ya a la deslocalización casi completa y absoluta de la producción en todos los sectores), ya que muchísimas prendas que por ejemplo lucen un precioso “made in Italy” o similares, están simplemente acabadas de empaquetar en italia, pero fabricadas en china, y doy fe de esto porque estoy cansado de verlo.

    El panorama consumista actual es horrible y pensar en todo esto me produce malestar muchas veces. Una solución sería aplicar unos % de importación exagerados para que no sea rentable importar todo lo que no sea materia prima pura y dura, y todo sería un poco más caro pero al menos se produciría muchísimo más en países como el nuestro. Al fin y al cabo, por cada persona explotada recogiendo algodón, hay 100 personas explotadas en procesos de producción en cadena.

    O a lo mejor el mundo se ha vuelto loco y ya no tiene marcha atrás…

  2. Muchas gracias sinceramente por el comentario. La verdad es que tienes razón y es muy triste. El problema que veo yo es que la imposición de tasas, etc. requiere que el gobierno y las empresas estén de acuerdo y en esos campos existen muchos grupos de presión e intereses. Por tanto, es un cambio que veo difícil.

    Nosotros, por el contrario y, sin que sea incompatible con un cambio como el que comentas (que más quisiera yo que fuera así!), creemos que como consumidores podemos generar un cambio al consumir unos determinados productos (como de comercio justo, locales, etc.) y que, al consumirlos hagamos que se potencien más y se genere un cambio en la oferta existente.

    Pese a todo, la tendencia general viene siendo esa pero… ¿y si fuera diferente porque nosotros la hacemos diferente? ;=)

    En serio, muchas gracias por el comentario y a ver si cambia todo un poquito!

  3. Josep

    Pero, como puedo saber si estoy comprando ropa de comercio justo? que tiendas lo son?

  4. Inspector Rich Inspector Rich

    Gracias por tu comentario, Josep. La ropa que está hecha bajo criterios de comercio justo viene indicado en la misma prenda. Pueden darse las situaciones:
    1. Que el productor que ha confeccionado la prenda esté certificado como productor de comercio justo. En este caso la prenda suele indicar en su etiqueta simplemente el nombre “Comercio justo”, “Fair trade” en inglés o “Commerce équitable” en francés.
    2. Que el material con que ha sido confeccionada la prenda haya sido producido bajo criterios de comercio justo. Es el caso de las prendas de algodón de comercio justo con el que después se ha realizado la prenda. En estas prendas puedes encontrar el sello FLO (Fair Labelling Organization) de comercio justo.

    También puede ser que la prenda esté hecha de materiales ecológicos, como es el algodón orgánico. En este caso también puedes encontrar un sello que certifica que el material es ecológico. Hay diferentes sellos ecológicos/certificados que garantizan el origen orgánico y ecológico del producto. Dependen del país donde se certifica la materia prima / producto.

    Respecto a las tiendas, puedes encontrar en las tiendas de comercio justo, como las tiendas de Olokuti o las tiendas propias de Intermón Oxfam. Sin embargo en realidad cualquier tienda podría tener productos de comercio justo si esa fuera su política de compras. Actualmente la tendencia en España es que resulta más fácil encontrar prendas realizadas con algodón orgánico (puedes encontrar en tiendas incluso como H&M, El Corte Inglés o Decathlon) que de comercio justo, pero poco a poco se van introduciendo nuevas marcas de moda de comercio justo en España como People Tree, Ideo o Mandacaru. También puedes conocer diferentes iniciativas ecológicas y/o de comercio justo en el interesantísimo blog de Naturóticas.

    ¡Esperamos que te pueda ser de ayuda esta información!

  5. […] no solo mejor por el la calidad y el aspecto, sino también mejor porque ningún niño ha tenido que dejar de ir a la escuela para que tu puedas vestir esta prenda. Mejor porque podrás decir a tus amigos, “mira, que este […]

  6. […] todavía. Y la demanda de los mercados de productos cada vez más baratos contribuyen a esta injusticia social. El inicio del curso es una oportunidad perfecta para explicar a tu hijo o hija el impacto que […]

  7. Daniel Margarit

    El texto me ha gustado mucho para pasarlo a mis alumnos de la ESO. He hecho un copiar y pegar y me he montado el texto para hablarles del comercio justo.
    Mi sugerencia es que los textos que pongáis se puedan descargar también en PDF.
    ¡Gracias y ánimos!

  8. Inspector Rich Inspector Rich

    Hola Daniel, muchísimas gracias por tu interés en este artículo. Nos hace especial ilusión que pueda ser de ayuda para transmitir el valor del comercio justo y los beneficios del algodón orgánico de una forma sencilla a alumnos de la ESO. Esperamos que ayude a despertar su interés por unos valores que muchas veces son demasiado abstractos si no los vivimos de cerca.
    Tomamos también nota acerca del formato del texto a ver si es posible facilitar su descarga.
    Muchas gracias de nuevo por tu interés y esperamos que pueda resultar de utilidad. ¡Un saludo!

  9. Marga

    Mi duda es: La ropa orgánica que venden en Decathlon, H&M… Es ètica respecto a las personas que lo fabrican? O solo respectuosa con el médico ambient? Gracias 🙂

  10. Fred C. Fred C.

    Hola Marga y gracias por tu pregunta.
    Para los vestidos que así lo indiquen (fracción de la producción de las marcas que indicas), se refiere al algodón orgánico utilizado en la confección, pero no tienen sello de Comercio Justo (o Fairtrade en inglés). Por lo tanto ninguna garantía de trato ético a las personas que lo fabrican. Aunque suelen comentar que cumplen “sus” estándares de ética, etc… sus fabricas suelen también subcontratar, y así se pierde cualquier trazabilidad. Si lo que buscas es comprar ropa fabricada dentro del marco más ético posible, asegúrate que sea ropa de Comercio Justo.